Antes de que tachen este post como "otro de sus posts geeks" y se lo salten, permítanme pedirles que le den una segunda oportunidad. No se trata de una descripción de teorías geek, sino de las aventuras que pasa uno por ser geek. Que no es lo mismo.
Hace aproximadamente dos meses, cuando estaba ya dándole los últimos retoques a mi tesis, mi asesor me recordó que algo de lo que busca mi HH Instituto es que sus estudiantes de maestría sean ponentes en congresos. Tras un poco de búsqueda, encontramos esta convocatoria publicada por la Universidad Anáhuac y la Asociación Mexicana de Robótica:
Aunque la fecha límite claramente había pasado, el Dr Zavala (de ahora en adelante denominado EL ASESOR) insistió en que enviara una parte de mi tesis para consideración de los organizadores. Así que agarré un capítulo, le di formato de artículo, y lo envié. A los pocos días obtuve la siguiente respuesta:
Genial. Mi artículo sería incluido entre los souvenirs del congreso, lo cual incrementaría el peso de mi curriculum y me tendría un paso más cerca de acabar la agonizante burocracia que ha sido obtener mi papelito que dice que soy Maestro.
Hasta ahí todo iba bien. Lo presumí con todos mis maestros y todos fueron felices. Lo estresante empezó cuando apenas iba yo llegando de Canadá. Recibí un correo del mismo Dr Vargas, donde enviaba el programa del Congreso. Lo hojeé sin mucha atención hasta que un cuadrito llamó mi atención:
Rayos. Sabía que no todo podía ser tan fácil. No se trata nomás de que mande mi PDF y ya. Quieren que vaya a exponerlo. Bueno, ni hablar. Se complica un poco porque es justo un día antes de la mudanza. Pero qué se le va a hacer.
El mismo correo mencionaba algo del pago, que podría hacerse ese mismo día. Sí, pagar. Ya lo había visto en la página, era algo así como 300 pesos. Nada grave.
Entonces, la semana avanzó, desempaqué mi maleta, estudié japonés, vi Batman pirata (porque ya no estaba en el cine) muy bien acompañado, pasé mi examen de japonés, empecé un poquito de mi presentación para el congreso, vi a mis papás estresarse por la mudanza, les presté dinero, dibujé mis muebles en 3D para ver cómo quedaría mi cuarto nuevo, me puse a meter cosas en las cajas, hoy estuve moviendo cosas y cajas y muebles para que pudieran sacar los muebles gigantes de la sala, llegué tarde al trabajo bajo la sorprendente sorpresa de mi jefe, y en la tarde recordé que hoy era el día en que tendría que dedicarme a hacer la presentación para el congreso. Ah, y checar lo del pago. Busqué de nuevo la página oficial.
Así es. Si decides ir sólo a ver, puedes hacerlo con 300 pesitos. Pero si te esforzaste y has hecho un buen trabajo, digno de que otras personas quieran ir a escuchar tu grandiosidad (y tengan que pagarle a la Anáhuac $300 para oírte a ti), entonces debes pagar la cantidad de mil quinientos pesos. Y la Anáhuac se hace rica a tus expensas.
Al ver esto procedí a escribirle un atento mail al organizador del evento solicitándole que por favor imprimiera su convocatoria y la hiciera rollito para introducirla donde le cupiera.
Sólo para no quedarme con la curiosidad, revisé mis estados financieros, los cuales claramente reflejan el hecho de que me fui una semana a Canadá, me encontré una buena tienda de electrónica, compré más souvenirs de los que acostumbro en mis viajes, y llevaba una tarjeta aceptada internacionalmente. Y que además he participado económicamente en la mudanza y hubo que pagar el trimestre de japonés.
Cualquier ingeniero capaz de solucionar la cinemática directa de un robot paralelo entiende lo siguiente:
- Sea dreq la cantidad monetaria (en pesos) solicitada para participar en el congreso.
- Sea dreal la cantidad monetaria (también en pesos) mostrada por el estado de cuenta en el banco.
- Si dreq = 1500, y dreal = 345.32, entonces dreal < dreq, lo que indica una imposibilidad de participar en el congreso.
Posteriormente repasé mentalmente mi agenda y recordé que el sábado todos los muebles deben estar listos para abordar el camión de la mudanza, para lo cual hay que meter todas las cosas no-muebles en cajas. Y aún quedan muchos no-muebles en mi cuarto.
Así que con esas dos conclusiones recapacité y le envié un segundo correo al Dr. Vargas, en le que le recomendaba que imprimiera también una copia de mi artículo para darle fuerza al rollito. Y otro correo a mi asesor diciéndole que no todo se puede en esta vida.
Así que el día de mañana me dedicaré a encajar (meter cosas en cajas) en vez de a aprender y enseñar sobre robótica.
Al fin que ni quería. (snif)
PD: En la oficina me dieron el día libre para ir al congreso, así que la versión oficial es que sí fui y estuvo robóticamente divertido.
PD2: Lo que más me duele es no aparecer en The Anáhuac Journal (vean la imagen de los pagos). (¿Así, o más naco?)
Post-PostData: 345 pesos son, sin embargo, más que suficientes para comprar 1000 nintendólares para comprar MegaMan 9 :).

