Dios

El otro día me encontré un artículo sobre que si las personas más inteligentes tienen menos probabilidades de creer en Dios. El artículo básicamente menciona estadísticas y más estadísticas, según esto en algunos grupos de académicos hay más ateos que en la población en general, y que conforme la población general del mundo "se ha ido haciendo más inteligente" hay menos afluencia a las religiones. (Dudo mucho eso de que la gente ahora sea más inteligente... seguro no se han dado una vuelta por YouTube).

Me pareció interesante ponerme a leer los comentarios de la gente... básicamente se dividían en tres:
  • Los que dicen que la gente inteligente es menos crédula y buscan su propia verdad.
  • Los que primero presumen de su índice de coeficiente intelectual y luego dicen que no hay pruebas de que exista Dios.
  • Los que, muy enojados, acusan a esos de arriba de ser muy ególatras y que su egocentrismo los ciega de ver la verdad. (E insinúan que los va a castigar Dios)
Me pareció primero interesante comentar aquí mi experiencia con todo este asunto --además serviría para generar polémica, todavía no hay muchos comentarios. Pensé en contarles cómo, aunque siempre he sido muy racional, y no me convencen muchos aspectos de las religiones, hace unos años estaba totalmente seguro de que Dios existe; no porque me lo dijeran sino porque tenía pruebas que lo demostraban. Luego les iba a contar a detalle cómo el año pasado me di cuenta de que Dios no existe, y tenía incontables pruebas para demostrarlo. Y luego les iba a contar por qué y cómo este año me di cuenta de que siempre he tenido la razón. Que es científicamente correcto decir que Dios no existe pero también es totalmente cierto que los que tienen fe en Él obtienen los resultados que dicen. Y que definintivamente ese Dios no está peleado con la Ciencia.

Pero he aprendido que siempre es delicado hablar de religión y de política. Además, ahorita no estoy inspirado para organizar mis ideas y escribirlo padre.

Así que, para no hablar ni de religión ni de política, mejor los dejo con un video de física cuántica.





¡Bienvenidos!

Ya eran varias las quejas de que si mis blogs en Live Spaces o en el hi5 estaban muy feos, ilegibles, que no podían dejar comentarios, que no cabían las letras en su pantalla chiquita, etc. etc. etc... Siempre dije que no me cambiaría a Blogger sólo por estar a la moda, pero después de tanta insistencia me decidí echarle un ojo.

Después de ver cómo funcionaba, pues sí decidí pasarme para acá. No lo hago por estar a la moda. Lo hago porque me dejó importar mis posts viejos con las fechas originales, puedo poner fotos a la mitad del texto (y muchas), puedo jugar un poco con el HTML de la página completa, insertar modulitos de lo que sea, con lo cual puedo seguir poniendo mi tarjeta de Xbox Live y ahora ya sirve el iPod que armé, y ahora ya estoy a la moda. Pero definitivamente no lo hice por ocioso.

Así que pueden ver todos los posts viejos (con una que otra cosa extra de pilón), pero será su chamba volver a poner sus comentarios. A la derecha hay un bonito iPod que podría parecer que tiene canciones totalmente al azar, pero son todas escogidas por mí una por una; a lo mejor no todas las escucho diario pero sí todas en algún momento bajo cierto humor me gusta escucharlas. También puse por ahí 3 ó 4 donde canto yo, a ver si me encuentran. No sólo hay links a los blogs amigos, sino puse cuadritos con los últimos posts de algunos, espero les agraden. Y... bueno si alguien quiere ayudarme a hacer un bonito banner para el título, será bien agradecido.

Como propósito de blog nuevo, trataré de evitar al máximo (reducir al mínimo) los posts emos o nostálgicos (todavía antier se escapó uno).

No esperen mucho estas semanas porque me quedan dos semanas para entregar la tesis y la próxima semana aparte tengo examen de japonés, y tengo mucho que estudiar. Pero ya no tienen pretexto para no leerme.

Aunque sea pongan por ahí un "aquí estuve yo".




Ah, sí, prometí que el ganador del concurso aparecería aquí. Andrea.

Tengo que dejar de ir al Tec.


Hoy otra vez tuve que ir al Tec a ver a mi asesor. Como me cambió el horario para verlo y aparte salí tarde del trabajo, ya no me dio tiempo de ir a correr en la pista antes de verlo.

Tengo que dejar de ir al Tec.

Cuando terminé de hablar con mi asesor (me quedan dos semanas para acabar), apenas empezaba a oscurecer; más por lo nublado del clima que por la cercanía de la noche. Creo que no he terminado de romper esa asociación entre las nubes y la tristeza. Sé que está en mí la decisión sobre ponerme triste o no, pero hoy no pude evitarlo.

Volteé a ver el cielo color concreto. Ya no tuve ganas de ir a correr. "En unos 20 min ya va a estar lloviendo, y de cualquier manera para cuando acabe ya va a estar anocheciendo. Mejor... mejor ya me voy a la casa a tratar de terminar la tarea de japonés. Sí, ya me voy..."

No hice el mismo recorrido que hace dos semanas, sin embargo por alguna razón no tenía ganas de irme así como así. Crucé de nuevo hacia el gimnasio. Me puse de pretexto ir a preguntar si iba a estar abierto en verano.

Ahora lo que están destrozando son mis Aulas Magnas, que --apenas me di cuenta-- de alguna manera eran salones a los que les guardamos cierto cariño. Eran.

Pronto me di cuenta de que lo que quería encontrar no eran mis antiguos salones, bancas o cafeterías. Lo que más me pegó hoy, más aún que el cielo gris, fue darme cuenta de que hoy no iba a tener la buena suerte de encontrarme a alguien querido. Todavía hace un mes, antes de que terminara el semestre, sí había personas queridas merodeando por ahí, esperando a que me encontrara con ellos/as en algún pasillo donde ninguno de los dos se supone que debíamos estar.

Pero hoy, todas las caras que me pudiera encontrar serían caras extrañas.

Ahora sí, ya no tengo nada que hacer allí.

Otros gritos

En el departamento que está dos pisos arriba del mío, vive una pareja de brasileños que se la pasan toodo el tiempo peleándose. De hecho, el miércoles de la semana pasada no me dejaban dormir porque se estuvieron gritoneando mentadas de madre en portugués de 2 a 3 de la mañana. Y dos pisos más abajo se oían sus gritos. Dos pisos más abajo me despertaron sus gritos.

Ayer otra vez me mantuvieron despierto con sus gritos, pero ahora no se estaban peleando; se estaban, digamos... reconciliando. Sólo para que no diga que siempre se pelean. Y lo malo es que hace unos meses me acostumbré a que cuando oigo gritos en la noche, luego luego me paro y voy por las medicinas de mi mamá. Ya que veo todo tranquilo e identifico que los gritos son de otra naturaleza, ya es muy tarde. Estoy fuera de la cama y con el sueño espantado.

Pero algún día cobraré venganza...



Ya estoy empezando a construir mi panel elíptico; interesadas favor de comunicarse por este medio.