Hoy por fin, después de no sé cuántas veces que lo sugirió Angel, me animé a ir a un ensayo del coro de la ULSA.
Bueno, no sé si pueda decir realmente que me animé; sino que en algún punto de la semana decidí que tal vez sería bueno para quitarme esa aura de emo que se me ha estado pegando (¿Me estoy volviendo emo? Eso sí es como para deprimirse... como emo.)
Así que un día lo decidí en un segundo y hoy simplemente me dejé llevar.
Bueno, hay que aclarar que no es exactamente "el coro de la ULSA", sino "el coro de padres de familia de la ULSA". Un montón de señores y señoras, no todos muy afinados, y uno que otro chavo con muchas ganas.
Definitivamente no fue mi sueño hecho realidad, como quizás alguna vez lo fue el primer ensayo de teatro, de coro o de algún ensamble en el tec. Pero también esas eran épocas diferentes. Sin embargo, en general me sentí bastante agusto. Bueno para empezar porque soy adicto a cantar. Y durante un par de horas me hizo olvidar los dolores de mi mamá, el vecino asesinado o mi tesis atrasada.
Definitivamente no es el coro que México esperaba; he estado en grupos con mucho más talento, pero creo que no se trata de eso. Me la pasé bien. Fue algo diferente, de lo que no sabía qué esperar.
No sé si realmente quiera cantar en alguna misa con ellos; incluso no sé si regresaré el jueves próximo. Pero al menos por hoy, estuvo bien.
Supongo que eso es bueno.
Hoy quería estar de buenas...
Mataron al hijo de mi vecina del departamento de arriba. Salió de su casa en la Roma con su laptop, y para robársela le metieron un balazo.
Vuelvo a mi punto: ¿de qué sirve ser buena persona, si allá afuera hay un chorro de gente que no va a hacer lo mismo por uno? Desde robarle un dulce a la viejita que tiene su puesto saliendo del metro Etiopía, hasta matar a alguien, sin ningún escrúpulo.
Ojalá y al que lo hizo se le muera toda su familia enfrente de él y luego corten los huevos y las manos y le saquen los ojos y se desangre lentamente en un basurero.
Y ojalá y todos los que se pasan los altos porque les valen los demás, se estrellen en un árbol.
Y ojalá que al que le robó el dulce a la viejita le roben su cartera.
Y ojalá...
Deberíamos mandar a todas esas personas a una isla a que se maten solos.
PD: en la mañana fui a Hacienda y se me olvidó mi número de cita, pero la podían buscar por nombre. Les especifiqué que "García" con acento. Dijeron que el sistema no capturaba acentos, y que no estaba registrado. Así que me mandaron a la goma. Mi culpa, por no llevar mi número.
Después chequé. Sí estaba, con acento.
PD2: gracias a Andrea, Ernesto y Vane que se comunicaron con respecto al post anterior. Muchas gracias. Es curioso como estas cosas se vuelven como cartas con destinatario libre, que muchas veces leen personas que no esperábamos precisamente. Muchas gracias.
Vuelvo a mi punto: ¿de qué sirve ser buena persona, si allá afuera hay un chorro de gente que no va a hacer lo mismo por uno? Desde robarle un dulce a la viejita que tiene su puesto saliendo del metro Etiopía, hasta matar a alguien, sin ningún escrúpulo.
Ojalá y al que lo hizo se le muera toda su familia enfrente de él y luego corten los huevos y las manos y le saquen los ojos y se desangre lentamente en un basurero.
Y ojalá y todos los que se pasan los altos porque les valen los demás, se estrellen en un árbol.
Y ojalá que al que le robó el dulce a la viejita le roben su cartera.
Y ojalá...
Deberíamos mandar a todas esas personas a una isla a que se maten solos.
PD: en la mañana fui a Hacienda y se me olvidó mi número de cita, pero la podían buscar por nombre. Les especifiqué que "García" con acento. Dijeron que el sistema no capturaba acentos, y que no estaba registrado. Así que me mandaron a la goma. Mi culpa, por no llevar mi número.
Después chequé. Sí estaba, con acento.
PD2: gracias a Andrea, Ernesto y Vane que se comunicaron con respecto al post anterior. Muchas gracias. Es curioso como estas cosas se vuelven como cartas con destinatario libre, que muchas veces leen personas que no esperábamos precisamente. Muchas gracias.
Gritos
Hoy de nuevo me desperté con los gritos de dolor de mi mamá.
¿Qué pasó? ¿Cómo es posible que a más de un mes de la operación, cuando ya casi estaba por terminar de recuperarse, pase esto de nuevo?
La ayudé a bajar el escalón del baño. Arrastraba la pierna como si la tuviera tiesa como piedra pero parecía que se le iba a desquebrajar si la apoyaba. Mi papá no sabía si tomarla de un brazo, de la mano, del codo, o cómo... se abrazó de mí y con un grito de dolor bajó la otra pierna.
Y así, con gritos largos y fuertes, y pasos cortos y débiles, poco a poco llegamos a su cama. Con muchos trabajos se sentó y luego de otros segundos de agonía logró acostarse.
"Gracias... ya vete a descansar."
Eran las 6 de la mañana. Ayer regresé del trabajo muy cansado así que dormí toda la tarde. Me desperté en la noche, y estuve jugando xbox hasta las 4 de la mañana. Ciertamente, a las 6 de la mañana necesitaba descansar.
Ya no supe qué pasó hasta las 9 que sonó el despertador. Después de la batalla de siempre, me levanté, desayuné los tamales que compró mi papá, me bañé... mi mamá seguía dormida. Limpié un poco mi cuarto y me fui a la clase de japonés esperando que todo hubiera sido un sueño.
Cuando regresé, la puerta aún estaba cerrada. "No se ha movido en todo el día... no la he querido despertar, pasó una noche muy mala."
No sé qué estaba haciendo yo unos minutos después cuando vi que mi papá estaba dentro del cuarto porque ella se quería levantar al baño.
Otra vez empezaron los gritos. No fue un sueño.
Esta vez, cuando salió del baño, le acerqué mi silla con rueditas para que no tuviera que caminar los cinco metros que tan largos fueron en la madrugada. "¡Me duele! ¡Me duele mucho!"
A veces parece que el dolor es tan fuerte como cuando antes de que la operaran. Como si los noventa mil pesos, dos semanas de preparación, cuatro de recuperación y todas las presiones involucradas no hubieran valido de nada.
Sus gritos ya no me espantan tanto. No porque sean menos fuertes, sino porque terminé acostumbrándome a ellos.
Cuando te acostumbras a oir a tu mamá gritar de dolor, con lágrimas en la cara, sin poder hacer nada, un día tras otro, pierdes la fe en muchas cosas. Eso, aunado al hecho de sentirte solo, de no encontrar con quién compartir, de no hallarte en lo que haces y de tener tiempo sin ver a tus amigos --a veces porque ellos tienen otras cosas que hacer, a veces (como hoy) por tener que cuidar a tus papás.
"Sé bueno y te irá bien."
"Todo lo que haces se te regresa."
"The love you take is equal to the love you make."
Karma.
"Por ahí anda una persona especial para ti, esperando conocerte."
"El que persevera, alcanza."
"eres como una prueba de que existen personas verdaderamente buenas en este mundo y que vale la pena intentar ser una de ellas."
No lo intentes.
No vale la pena.
Creo que lo que te va matando poco a poco es tener esperanza. Cuando esperas que pase algo "porque ya te lo mereces" y no ocurre, poco a poco te van rasguñando el corazón. Si entras a un nuevo trabajo o una nueva oficina, no esperes encontrarte a alguien interesante. No esperes tener el tiempo para todo lo que quieres hacer. Si entras a una clase con un título interesante, no esperes que te ayude con tu tesis. Si una nueva persona te pone atención, no esperes que esta vez la historia vaya a ser diferente.
Es mejor no esperar nada, para no llevarte decepciones.
Pero entonces, ¿dónde queda la fe? ¿Qué pasa con las metas? ¿Dónde dejas tus sueños?
Mientras escribía esto, mi mamá ya comió y se tomó sus medicinas. Y ya se pudo levantar --con ayuda-- sin demasiado sufrimiento.
Tal vez las cosas no estén tan mal.
¿Qué pasó? ¿Cómo es posible que a más de un mes de la operación, cuando ya casi estaba por terminar de recuperarse, pase esto de nuevo?
La ayudé a bajar el escalón del baño. Arrastraba la pierna como si la tuviera tiesa como piedra pero parecía que se le iba a desquebrajar si la apoyaba. Mi papá no sabía si tomarla de un brazo, de la mano, del codo, o cómo... se abrazó de mí y con un grito de dolor bajó la otra pierna.
Y así, con gritos largos y fuertes, y pasos cortos y débiles, poco a poco llegamos a su cama. Con muchos trabajos se sentó y luego de otros segundos de agonía logró acostarse.
"Gracias... ya vete a descansar."
Eran las 6 de la mañana. Ayer regresé del trabajo muy cansado así que dormí toda la tarde. Me desperté en la noche, y estuve jugando xbox hasta las 4 de la mañana. Ciertamente, a las 6 de la mañana necesitaba descansar.
Ya no supe qué pasó hasta las 9 que sonó el despertador. Después de la batalla de siempre, me levanté, desayuné los tamales que compró mi papá, me bañé... mi mamá seguía dormida. Limpié un poco mi cuarto y me fui a la clase de japonés esperando que todo hubiera sido un sueño.
Cuando regresé, la puerta aún estaba cerrada. "No se ha movido en todo el día... no la he querido despertar, pasó una noche muy mala."
No sé qué estaba haciendo yo unos minutos después cuando vi que mi papá estaba dentro del cuarto porque ella se quería levantar al baño.
Otra vez empezaron los gritos. No fue un sueño.
Esta vez, cuando salió del baño, le acerqué mi silla con rueditas para que no tuviera que caminar los cinco metros que tan largos fueron en la madrugada. "¡Me duele! ¡Me duele mucho!"
A veces parece que el dolor es tan fuerte como cuando antes de que la operaran. Como si los noventa mil pesos, dos semanas de preparación, cuatro de recuperación y todas las presiones involucradas no hubieran valido de nada.
Sus gritos ya no me espantan tanto. No porque sean menos fuertes, sino porque terminé acostumbrándome a ellos.
Cuando te acostumbras a oir a tu mamá gritar de dolor, con lágrimas en la cara, sin poder hacer nada, un día tras otro, pierdes la fe en muchas cosas. Eso, aunado al hecho de sentirte solo, de no encontrar con quién compartir, de no hallarte en lo que haces y de tener tiempo sin ver a tus amigos --a veces porque ellos tienen otras cosas que hacer, a veces (como hoy) por tener que cuidar a tus papás.
"Sé bueno y te irá bien."
"Todo lo que haces se te regresa."
"The love you take is equal to the love you make."
Karma.
"Por ahí anda una persona especial para ti, esperando conocerte."
"El que persevera, alcanza."
"eres como una prueba de que existen personas verdaderamente buenas en este mundo y que vale la pena intentar ser una de ellas."
No lo intentes.
No vale la pena.
Creo que lo que te va matando poco a poco es tener esperanza. Cuando esperas que pase algo "porque ya te lo mereces" y no ocurre, poco a poco te van rasguñando el corazón. Si entras a un nuevo trabajo o una nueva oficina, no esperes encontrarte a alguien interesante. No esperes tener el tiempo para todo lo que quieres hacer. Si entras a una clase con un título interesante, no esperes que te ayude con tu tesis. Si una nueva persona te pone atención, no esperes que esta vez la historia vaya a ser diferente.
Es mejor no esperar nada, para no llevarte decepciones.
Pero entonces, ¿dónde queda la fe? ¿Qué pasa con las metas? ¿Dónde dejas tus sueños?
Mientras escribía esto, mi mamá ya comió y se tomó sus medicinas. Y ya se pudo levantar --con ayuda-- sin demasiado sufrimiento.
Tal vez las cosas no estén tan mal.
"Hoy me quedo a ensayo de teatro."
¿Cómo fue la primera vez que decidí eso?
Un día agarré y dije "Hoy no me interesa irme a mi casa temprano. Hoy quiero salir de la rutina y hacer algo diferente"
Un día agarré y dije "Hoy no me interesa irme a mi casa temprano. Hoy quiero salir de la rutina y hacer algo diferente"
¿Cuándo fue la última vez que tomé una decisión así?
Creo que desde hace como 3 ó 4 años que no lo hago.
Porque, sí, hace dos años todavía estaba quedándome a ensayos de teatro, pero ya no era algo nuevo. No puedo decir que era parte de la rutina, porque los ensayos en sí (al menos los de Julio) eran totalmente arrutineables; siempre había algo diferente.
Pero desde entonces, siempre me he mantenido dentro de mi zona de confort.
De mi casa a la escuela todo el día, de la escuela a mi casa. Los sábados a ensayo de teatro/ensamble. Los domingos hacer tarea.
De mi casa al trabajo. No puedo hacer nada más porque estoy muy ocupado con el trabajo, suficientes sorpresas tengo ya con los viajes, no puedo meterme a nada extra.
De mi casa al trabajo. No puedo hacer nada más porque el tiempo que me queda tengo que dedicárselo a la tesis, tengo que terminar en noviembre/diciembre/enero/"ya". Los sábados al japonés.
Creo que la última vez que me aventé a entrar a algo nuevo fue hace un año al japonés.
Porque no se trata de irse de viaje el puente, irse a un antro el fin de semana o un día de repente decidir ir a pericoapa saliendo del trabajo. Eso no me cuesta tanto trabajo. Se trata de dedicarse a algo nuevo.
En verdad tengo que terminar la tesis, pero hay algo que me falta... no sé bien si es cantar, actuar, o simplemente abrir puertas que no estén marcadas.
Angel no se cansa de invitarme al coro de ULSA.
Pero no puedo.
Estoy "ocupado".
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