Tsukuba Chronicles

Muchos altibajos.

Desde que subí al tren, rumbo a Kyoto, el mismo tren al que ya me había subido muchas veces... desde antes de llegar a Kyoto, ya los extrañaba.

Hace un par de semanas, todavía, cualquier día que quisiera, podía volver al Expo Park a ver las zonas que me faltaron conocer. Cualquier día podía volver al restaurante de carnes, o al de hamburguesas que me recomendaron Abraham y Emanuel. Cualquier día iba a grabar todo lo que hace la tele digital que nos pusieron en el cuarto. En cualquier momento podría en la tarde lanzarme a Osaka a comprar electrónica en Yodobashi. O simplemente bajar al Karaoke y ponerme a cantar con Bio. Cualquier día de estos.

Y hoy, durante el tren, me di cuenta de que ya no. Mi estancia en el OSIC ya es parte de mi pasado. A veces me gusta pensar que pasado, presente y futuro finalmente son parte de mi vida y de alguna manera coexisten, así que siempre será parte de mi vida. Pero la verdad es que nunca me había puesto a pensar que podía usar las palabras "OSIC" y "pasado" en la misma oración.

Nos subimos al Shinkansen. Gran decepción, yo pensaba que era magnético. Que no, que de ésos sólo hay en China y algunos 'de prueba' acá. Pero sí está padre, sí va rápido. Aproveché el tiempo para editar el video del museo de ciencias, que pronto subiré.

Llegamos a Tokyo, ya un poco cansados de cargar tanta maleta. Hasta el señor que nos iba a llevar a Tsukuba se andaba perdiendo entre tanto tren. Ahí fue donde me cayó el veinte de que ya no estoy en Osaka. Ya me había acostumbrado a nombres de estaciones como Takatsuki, Morinomiya, Koenhigashiguchi o Sennichimae. Pero de pronto, esos nombres familiares ya no estaban. ¿"Ueno"? ¿"Tsuchiura"? ¿"Shinagawa"? ¿Qué es eso? ¿Dónde estoy?

Algo más. Quizá fue una primera impresión errónea, quizá estaba cansado, pero me pareció que la gente en Tokyo es bastante menos amable que la gente en Osaka. Bueno, ya lo averiguaremos con el tiempo.

Después de subir las maletas a un camión que hacía paradas con nombres extraños, y caminar 20 minutos atravesando unos condominios en medio de la nada, por fin llegamos al centro de Tsukuba. El señor se despidió diciendo "nos vemos el jueves para que los lleve a hacer su registro de extranjeros" y huyó. Las de recepción nos dieron nuestras llaves y ya. No hubo bienvenida, no hubo sesión de orientación, ni siquiera nos dijeron cómo usar el internet, dónde está el comedor nada. Es más, ni un triste mapa de "aquí estamos, la estación de tren está acá." Nada. (Gracias OSIC por sí hacer todo eso desde el primer día!!) Hasta el jueves.

¿De qué sirve que nos trajeran acá desde hoy (separándonos de todos los demás que pasearán durante la semana de vacaciones), si ni nos van a dar la bienvenida?

Subimos a los cuartos, a un pasillo bastante oscuro con un techo muy bajo.. para llegar a mi cuarto, 526. Ya me había encariñado con el número 432. Pero no, ese número ya no significa nada en el presente. Ahora es 526. Me lo debo aprender, 526.

El OSIC parecía hotel 5 estrellas. Esto parece un hostal. Muy chiquito, muy encerrado, muy oscuro... con solo una ventanita que, eso sí, da a una vista bonita... pero está tan chiquita que ni se puede asomar uno bien. La cama da a una pared blanca vacía. El aire acondicionado está justo junto al escritorio. La lámpara-reloj no podría ser más ochentera. Tengo varias repisas, pero me faltan cajones. No llega luz al closet, a la entrada. Y extrañé a Bio y a todos. Empecé a pelear con el internet porque mi compu no conectaba.

Extraño al  MYCAL. Extraño al JICAbus cada hora, el JICAbus arrancando en punto mientras corríamos en un inútil intento por alcanzarlo. Extraño mi balcón, mi vista al techo del comedor. El comedor lleno de ventanas, iluminado. El amanecer entrando a todo mi cuarto puntualmente a las 6:31 cada mañana. El despertador que nunca oí, el radio, la tele en la que podía jugar al niño recogeflanes, la máquina de helados afuera del comedor, el salón de billar y la máquina de cervezas. El karaoke ruum. Los patos del lago. El Manekiya, el monigote feo del Expo Park, el monoriel pasando por la ventana de mi salón de clases de japonés.

Extraño a Bio, a Lau, a Vane, a Emanuel, a Abraham, a Miguel, a Toño, al "Tocayo Gozaimas", a Clau, a Eva, a Diana, a Nacho, a Alan, a Cecy, a Paquito, a Paco, a Kary, a Caro, a Alicia, a Jesica, a Roger, a Luis, a Paty... hasta a Ismael jeje.

Fuimos al konbini a comprar algo para aguantar el hambre. Parece ser que no hay otra cosa cerca. Sólo un konbini llamado "Mini Stop". ¿Dónde quedaron el Lawson y el Family Mart?

De regreso, después de pelear un rato con la compu, luego no entender el nuevo sistema de pago del comedor --que tiene los mismos platillos pero medio insípidos--, y volver a pelear con el internet, bajé al salón de cómputo a mandar mails y desahogarme.

Al ir rumbo al cuarto me interceptaron un nicaragüense y un cubano bastante amigables. Se quedarán aquí también hasta noviembre. Cuando se estaba saliendo del elevador, el nicaragüense dijo que mañana iba a ir a Akihabara. Si no lo alcanzo mañana en la mañana, tendré que pedirle que  me explique cómo llegar. No debe ser difícil.

El centro realmente está padre. Tiene muchas salas, "Music room" con varios teclados, varios jardincitos, muchos aparatos en el gimnasio, y hasta alberca. Enfrente hay un parquecito bonito.

Es sólo que ya me había malacostumbrado al cuartote del OSIC. Y que no estaba preparado para venir tan pronto. Pero pronto me adaptaré.

Sé que añorar lo que quedó en el pasado no es bueno; hay que tratar de hacerlo mejor en el futuro, conocer todo lo nuevo que nos espera.

Es sólo que estoy cansado.

 

 

Pronto actualizaré este post poniendo las fotos correspondientes... tal vez.

 

 

Jvr ahora está aquí.

Ya me había encariñado con todas las marcas que hice en el mapa, por todo Kansai.

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Ahora tengo todo el Este vacío, y 6 meses más para llenarlo de marquitas.

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3 comentarios:

Jvr dijo...

Mil puntos para el que diga a qué hace alusión el título.

Anónimo dijo...

TSUBASA CHRONICLES...Anime que comienza en el país de Clow, la historia de Syaoran y Sakura. Mil puntos para mi.

dialgo* dijo...

Vaya nostalgia...ánimo Javi que es cuestión de adaptación nada más. Acuerdate que las cosas no son peor ni mejor...solo diferentes