Sabiduría GNP (Gran Nivel de Pen"#$&das)

Conversaciones reales entre el personal de Taller de Productos y nuestros vecinos Proyectos y Mobiliario en GNP.

Edit: una persona se puso muy reina y no quiso que saliera publicado su nombre, así que hay un nombre que no es real...



El golf no es un deporte. Es como el billar, pero para ricos.

(Sabia observación de Víctor mientras todos alababan a Lorena Ochoa.)


(Illeana regresa toda mojada después de haber ido al edificio de junto.)
Rigoberta - Iiih! ¿Por qué te mojaste?
Illeana - Pues porque está lloviendo...
Rigoberta - Pero, qué, ¿no te fuiste por el pasillo? ¿Con techo?
Illeana - Sí, pero no está lloviendo de arriba para abajo...

(Ciertamente, estaba lloviendo de lado...)


(David quiere hablar con Marissa. Marca a la extensión de Víctor, que está junto a ella.)
Victor - Taller, buenos días?
David - Pásame al bizcocho que tienes junto...
Victor - sale... jijiji
.....
Javier - Bueno?

(Tras la carcajada de Víctor, evidentemente David y yo tuvimos que soportar dos semanas de burlas y chismes).


(Todo mundo está tranquilo, cada quien trabajando en lo suyo. Todos en silencio, nadie ha dicho nada. De repente se oye la voz de Rigoberta, así de la nada, hablando cetáceo.)
Sí, pero dónde estwáaaa?
(???)


(Me dispongo a subir las escaleras y me encuentro a Doroteo).
Doroteo - Qué, no sirve el elevador?
Jvr- Sí, pero las piernas también... hay que hacer ejercicio...
Doroteo - Ah, es que... yo hago lagartijas en el elevador.

(Creo que sí cabría)


Víctor - ¿Como cuánto cuesta un boleto de avión a Japón?
Jvr - No sé... como quince mil pesos.
Víctor - ¡Qué caro! Mejor te vas en lancha... ¡Ah! ¡Ya sé! Te vas a Acapulco, te subes a la banana y le pides que te lleve!

(Tiene mucha razón. Desde Veracruz tardaría demasiado.)


Víctor - Ya Nina, acepta que eres un niño...
David - Seguro cuando estabas chiquita, mientras tus amigas jugaban a las Barbies, tú jugabas con tus G.I. Joes.
Nina - ¡No! Jugaba con carritos...


(Sobre la medalla de bronce en los clavados sincronizados.)
Jvr - ...pero todo mundo menciona a Paola y a la otra no... y pues la medalla la ganaron las dos...
Rigoberta - De hecho le tienen que dar una medalla a cada una, no?
Victor - Entonces no llevamos una medalla, llevamos dos! eeh! :)


Ángel - Sí, deberían incluir el Gotcha en las Olimpiadas
Víctor - Pero con arco y flecha!


No es lo mismo una Coca de dieta, que una dieta de coca.
(Sabia conclusión a la que llegó un servidor tras el error de Gerardo de pedirle una 'dieta de Coca' a Víctor que iba por un refresco.)

(Supongo que vía nasal sí ayuda a enflacar, no?)


¡Este güey se está haciendo güey!
(Yo, al ver que la pantalla de Víctor estaba predominantemente negra)


Letty - Rigoberta, ¿tú siempre traes tu cargador?
Rigoberta - No siempre, nada más cuando a veces.



Hay muchas más... pero pueden esperar a un segundo post. (Además de que necesito ayuda de Angel para recopilarlas porque se me han escapado muchas).

kirei na onna (きれいな女)

Hoy habrás cancelado tus planes de viajar y finalmente sí irás a la clase. Estarás emocionado por verla de nuevo. Llegarás un poco tarde, un tanto con la esperanza de que tu lugar habitual --de cara frente a ella-- ya esté ocupado y tengas que ocupar otro, quizá junto a ella.

Pero al entrar al salón, ella no estará allí. En lugar de ella, habrá una silla vacía. Enfrente, tu lugar vacío esperándote, y otro más hacia la derecha, junto a tu amiga y frente al amigo de ella. Ese amigo que probablemente tiene sentimientos similares a los tuyos, pero que seguramente ella ve como su amigo, y nunca tendrá oportunidad de ser otra cosa. Y probablemente él siempre la esperará. Tú ya has estado antes en esa situación, y sabrás que esta vez no caerás.

Por alguna razón, te sentarás en el lugar frente a él. Ni siquiera pasará por tu mente la pregunta de cuál lugar escoger. Instintivamente te sentarás junto a tu amiga y no frente al lugar vacío. Seguirás entonces la clase concentrado, sin ella, tratando de reprimir ese sentimiento de que la extrañas para no perderte de ningún concepto.

Ya empezada la clase, ella aparecerá en la puerta y saludará, un poco apenada pero tan alegre como acostumbra. Y se sentará en su lugar habitual.

Ella siempre es muy alegre, pero hoy aparentemente estará un poco más alegre que de costumbre. O tal vez sólo será tu imaginación. Tal vez sólo será que ya tienes muchas ganas de verla.

Durante la clase, buscarás sus ojos constantemente, aunque nunca los encontrarás de frente. En un momento que hayas dejado de prestarle toda tu atención, el turno de leer tocará a ella, y su voz dulce y suave te recordará que estás contento de verla de nuevo. Como hace 8 días, cuando de manera amistosa conseguiste su número de teléfono. Y no te atreviste a hablarle en la semana.

En un momento notarás que ya perdiste el hilo de la clase y que habrás estado discretamente perdido en su rostro por unos minutos. Imaginarás lo bien que se sentiría que ella buscara el tuyo y sonriera. Pero eso no pasará. Al menos no hoy.

Y entonces por tu espalda correrá un sentimiento que ya conoces bien. Ese sentimiento inexplicable que trae cosquillas cargadas de emoción, y sube por toda la espalda haciéndote sonrojar. Pero por alguna razón, hoy vendrá acompañado de otro sentimiento. Y ese otro es el miedo.

"¿Y si ya hay alguien en su vida?" "¿Y si hoy viene tan alegre porque en la semana --que pude haberle marcado y no lo hice-- encontró a alguien con quien compartir?" Todas esas preguntas empezarán a hacer eco en tu cabeza, dirigidas por ese ente tan malévolo que es el Miedo.

Y un par de segundos después, recapacitarás. El Miedo es el peor enemigo y decidirás rechazarlo, botarlo, desaparecerlo mágicamente. No deberás tener miedo por lo que ha pasado antes. Lo que ha pasado antes ocurrió porque tenías miedo.

Y seguirás disfrutando perdido en sus ojos dulces, en su sonrisa, y en su voz.

De camino a casa seguirás pensando en ella. Reconocerás que aún tienes algo que te estorba, aunque afortunadamente esta vez no tendrá que ver con otras personas, sino sólo contigo mismo. El Miedo. Y te darás cuenta de que, aunque estás lejos de estar enamorado --quizá no tanto--, ciertamente es ella quien ocupa todos los ratos ociosos de tu cabeza últimamente. Y decidirás combatir el miedo. Y lamentarás un poco esta vez no haber salido durante el descanso con ella y con sus amigos. Y pensarás que probablemente la extrañarás la próxima semana, porque saldrás de la ciudad y no la verás.

Llegarás a casa y le confesarás a todos, por primera vez, que llevas un par de semanas pensando en ella.

Y al terminar de escribirlo, suspirarás discretamente, tratando de evitar la cursilería, y pensarás qué día será bueno para marcarle por teléfono.

Café automático

Acabo de descubrir que en una de las ventanas con las que trabajo en la oficina, hay una opción para pedir que me traigan el café en vez de ir a la máquina:


Hasta te da a escoger clase y parámetros:

Mmm... no está funcionando.... pondré mi queja con el Help Desk.




edit: aaah! no!! ya entendí!! qué tonto! Pues claro, nunca me van a traer café. ¿Qué dice la ventanita? "APPLET" ¡No es para café, es para té de manzana!

Lluvia y silencio

Te sientas frente al monitor, dispuesto a seguir con el papeleo para la beca. Ya empieza a atardecer. El cielo gris de verano es testigo de una tarde particularmente tranquila, en la que no hay un solo coche pasando; no hay ni una persona hablando sin querer a la ventana; no hay nadie comprando en la tienda.

De un segundo a otro, el aire se cubre de agua. El silencio se cubre de un omnipresente ruido blanco. Curiosamente, hoy nadie en la casa prendió la tele, nadie está haciendo ruido, nadie está escuchando música. La única música que hay es la externa, la producida por esa cortina traslúcida de grosor infinito que todo lo cubre y que llega hasta el suelo creando pliegues por todos lados.

Te asomas por la ventana. Un coche lentamente tratando de burlar al semáforo, un conductor impaciente por llegar a casa. El viento empieza a jugar haciendo olas tridimensionales por todo el espacio. Ruido blanco. Silencio.

Yo siempre solía decir que detestaba la lluvia. Crea tráfico, te hace llegar tarde, te moja, a veces se mete a tu casa sin pedir permiso, a veces te enferma. En las caricaturas no. En las caricaturas, la lluvia trae tranquilidad. Choca contra los toldos de los coches y dibuja pequeñas fuentesitas que brincan, bailan y desaparecen para ceder el lugar a otras. Todo es silencio y ruido blanco.

Hace poco aprendí que mi estado de ánimo no depende de la lluvia o del sol. Tu estado de ánimo depende sólo de ti.

Afuera, el aire está inundado de gotas voladoras. Adentro hay silencio y tranquilidad. El tiempo se detiene por un instante.

Creo que empiezan a gustarme los días lluviosos.