Lluvia y silencio

Te sientas frente al monitor, dispuesto a seguir con el papeleo para la beca. Ya empieza a atardecer. El cielo gris de verano es testigo de una tarde particularmente tranquila, en la que no hay un solo coche pasando; no hay ni una persona hablando sin querer a la ventana; no hay nadie comprando en la tienda.

De un segundo a otro, el aire se cubre de agua. El silencio se cubre de un omnipresente ruido blanco. Curiosamente, hoy nadie en la casa prendió la tele, nadie está haciendo ruido, nadie está escuchando música. La única música que hay es la externa, la producida por esa cortina traslúcida de grosor infinito que todo lo cubre y que llega hasta el suelo creando pliegues por todos lados.

Te asomas por la ventana. Un coche lentamente tratando de burlar al semáforo, un conductor impaciente por llegar a casa. El viento empieza a jugar haciendo olas tridimensionales por todo el espacio. Ruido blanco. Silencio.

Yo siempre solía decir que detestaba la lluvia. Crea tráfico, te hace llegar tarde, te moja, a veces se mete a tu casa sin pedir permiso, a veces te enferma. En las caricaturas no. En las caricaturas, la lluvia trae tranquilidad. Choca contra los toldos de los coches y dibuja pequeñas fuentesitas que brincan, bailan y desaparecen para ceder el lugar a otras. Todo es silencio y ruido blanco.

Hace poco aprendí que mi estado de ánimo no depende de la lluvia o del sol. Tu estado de ánimo depende sólo de ti.

Afuera, el aire está inundado de gotas voladoras. Adentro hay silencio y tranquilidad. El tiempo se detiene por un instante.

Creo que empiezan a gustarme los días lluviosos.

5 comentarios:

Odile dijo...

Hoy si que te has puesto poético... la lluvia es genial, es relajante, me arrulla en las noches y riega mi jardín, hace q el clima sea más fresco.

Y tú estado de animo, te apoyo, depende de ti.

Ya extrañaba tus entradas.

silvestre dijo...

Me gusto la descripción, ¡felicidades!
Lo que dejas en la frase sobre el estado de ánimo tiene mucha tela de donde cortar: el estado de ánimo desgraciadamente, en el estado de mecanicidad habitual en que nos encontramos, se instala silencioso, poco a poco y no depende de nosotros. Lo que expresas es un buen deseo. Asegurar que depende de uno es afirmarse en el sueño.
Es posible que tu deseo se cumpla, pero en otro estado de conciencia.
Un saludo y todo eso.

Andrea dijo...

Lo que pasa es que la lluvia hace que pasen cosas, y luego por eso uno se pone nostálgico cuando llueve, porque trae recuerdos.

Así como en el cine diarrrte francés, donde siempre se enamoran los enamorados bajo la lluvia.

Arturo dijo...

Hey JVR, desde que viste la película del secreto ya te sientes muy muy, ay sí ahora todo depende de mi.

NADA, NADA, NI MADRES

A ti la lluvia te pone triste y quiero leer tristeza cuano este lloviendo...

Jaja sabes que es puro chingar.

Un abrazo

Jvr dijo...

Buena observación, pero no arturo, no fue El secreto lo que me enseñó que la lluvia vale madres.
Fue el fumado final de Neon Genesis Evangelion.