El paso del tiempo

Los japoneses son muy comeaños. Todos se ven jóvenes, o al menos a nosotros todos nos parecen más jóvenes de lo que realmente son. Los ancianos son muy saludables, es una población muy longeva. Puedes ver a ancianos jugando con sus nietos (justo ayer en el parque junto al JICA vi a uno colgado cual chango de un soporte de columpios), haciendo ejercicio, incluso escalando el monte Fuji. Parece que en su cuerpo no hay marcas del paso del tiempo, o son más lentas.

Sin embargo, para equilibrar el asunto, su ambiente está lleno de ellas.

Llegamos a Japón en marzo, muy emocionados porque nos tocaría pronto el famoso hanami 花見, es decir, ver el florecimiento de las sakuras. Esos árboles que se ponen todos rositas en primavera. Cuando nos dijeron que sólo duraban una semana, a lo mucho dos, no les creímos.

DSC00764 desde el salón

Nos dijeron que sólo tendríamos un fin de semana para verlas si queríamos ir a algún lugar lejos; nuestras opciones eran Himeji, Kyoto, Nara o el Castillo de Osaka. Se veían por todos lados (incluso desde la ventana del salón), y tomaron muchos días en crecer, por lo que nos costaba trabajo creer que desaparecerían tan pronto y así.

Pero efectivamente, un día empezó a nevar petalitos rosas, y la semana siguiente ya estaba todo verde.

DSC01199

Algo a lo que nos acostumbramos a ver por todos lados, de repente desapareció.

Otra cosa muy efímera y muy característica de aquí son las cigarras. En verano, de repente empieza a hacer mucho calor, y durante el transcurso de dos o tres días gradualmente empieza a haber muchas cigarras (semi 蝉). Y de repente te das cuenta de que por todos lados se escucha un omnipresente chillido compuesto de distintos sonidos diferenciables, que alguna vez escuchaste en alguna caricatura japonesa.

Igualmente, ya que te habías acostumbrado a escucharlo y tu oído por default lo filtraba, un día empiezas a ver bichotes muertos por el suelo, y al día siguiente un estridente y pesado silencio se mete a tus oídos como si estuvieran sumergidos en mercurio. No más cigarras, hasta el año que viene.

Cuando llegué a Tsukuba, por todos lados estaba lleno de terrenos con lodo. Me dijeron que eran campos de arroz. Un día el lodo amaneció inundado. Puesto que crecí rodeado de edificios, no tenía idea de cómo es el arroz antes de llegar al costal que está en los supers. Pero sí, un día me tocó ver una especie de tractor que iba entre el agua acomodando perfectamente unos ramitos, clavándolos en el lodo cada 25cm.

DSC01879 campos de arroz

Los ramitos fueron creciendo, el agua fue desapareciendo, y un día me di cuenta de que todo lo que era horrible lodo junto al que tenía que pasar para llegar al instituto, ahora estaba todo cubierto de verde.

DSCF0144

Luego empezaron a salir los granos, y se empezó a poner amarillesco.

DSC09884

DSC09886

DSC00411

Pero todo ciclo termina, y una mañana me di cuenta de que ya había llegado el día de la cosecha.

DSC01110

Así, aunque los japoneses no tengan marcas en su cuerpo que les recuerden el paso del tiempo, su ambiente no se los perdona.

No me queda mucho tiempo en esta estancia en Japón. Durante dos años trabajé para llegar aquí. Ayer ya se fue la persona más importante para mí. A mí me queda un mes. Todavía me quedan muchos lugares por conocer, pero por un lado ya estoy un poco cansado del ajetreo de hacer y deshacer maletas, subir y bajar del shinkansen, sacar (y no meter) dinero, pasar la noche en autobús, reservar cuarto de hotel. Por otro lado, no es tan padre viajar solo. Y por otro lado (porque es triangular el asunto), sé que nunca voy a terminar de conocer Japón, al menos no en un año, no ocupando sólo los fines de semana. Así que, con lo que alcance a conocer, me doy por muy bien servido, y ya regresaré algún día para todo lo que me falte.

5 comentarios:

nora dijo...

お疲れ様でした。
Que tengas una feliz vuelta a tu país, de todo corazón.
Un cordial saludo.

Zombra dijo...

¬¬ siempre pensé que eran pájaros... no cigarras, y salen en todas las caricaturas y programas japoneses, asi como la típica campana de la escuela, no has oido de esas? ja

Lilith dijo...

Waaaaaooo!que entrada mas bonita de verdad, estuvo excelente, ya pronto de iras que triste =(...pero de seguro regresaras jeje..Y aunque se que es triste la partida de un ser querido, ten la fuerza y la esperanza que cuando te diga que te quiere o que te ama, aunque sea una palabra en la distancia, utilizalo al maximo para darte fuerzas =)

El mecartistrónico dijo...

の:
Gracias! Todavía no me voy, me quedan todavía muchos días para disfrutar y conocer!

Z: Sí, la campana sí la he llegado a oir, y las escuelas sí son como las pintan jaja, al menos el patio y eso, lo que se alcanza a ver desde afuera.

L: gracias por tus comentarios!

Anónimo dijo...

Pues aprovecha cada instante que te quede en Japón, disfruta cada momento al máximo. Y de esa persona importante...ya sabes que te ama y algún día regresarás con ella para recorrer lo que te quede pendiente de conocer en Japón.