Sandwich gratis

¡Buenos días, jefa! ¿Qué le doy, jefa? Unos chilaquilitos, taquito de guisado, tengo huevito revuelto, costilla de cerdo, longaniza, tinga... ya sabe, es taco grande, es realmente taco Y guisado, desayuno completo...

Déme uno de longaniza por favor.

¿Nada más, jefa?

Sí, nada más.

¿Algo de tomar? Un juguito de naranja, de zanahoria, una Bonafina...

Déme uno de esos Del Valle... que sea medio taco nada más...
(ni crea que le voy a pagar 17 pesos por su longaniza corriente).

Sale jefecita... aquí está su taquito... sale Del Valle para la jefa.

Me siento en el banquito que está justo frente al mostrador. Hoy tienen todos los guisados muy hasta acá, no hay espacio para el plato. ¿Me paso a las mesitas? No, la de acá ya está ocupada, un muchacho de barba, muy trajeadito el muchacho, ha de ser oficinista de aquí de los seguros. La mesa de allá está desocupada... pero no hay banco. Mejor me quedo aquí, además me queda todo más a la mano.

Tome, cóbreme de una vez...

Sí, cómo no jefa... son... diez de medio taco... y seis cincuenta del jugo... dieciséis cincuenta jefecita. Sí, aquí tiene su cambio.

Empiezo a comer. Está buena su longaniza. Inútil, no me dio servilleta.

¿Qué le hace falta, jefecita?

Le hago la seña con la mano mientras mastico.

¿Una servilleta? Claro que sí, se la paso.

El muchacho hace gesto como de que me va a ceder el asiento. Déjalo. ¿Qué me ves, escuincle? Dedícate a tus chilaquiles. Aquí estoy bien. Se ponen a discutir del avionazo.

Fíjese güero, que estaba diciendo un piloto de otro avión, que ya hace dos semanas había reportado que ese piloto andaba muy cerca, osease, muy pegado al otro avión.

Sí, y se hace turbulencia..

Exacto, y la turbulencia... pero es que fíjese, el gobierno nunca va a aceptar que fue un atentado... no puede...

Están muy metidos en su plática. No se darán cuenta. Uno de estos sándwiches, ya preparados y empaquetados... ¿cuánto costará? No importa... ¿para qué pagar por él, si me lo puedo llevar gratis? No se dan cuenta. Lo tomo discretamente y lo pongo abajo del plato de mi "taco". ¿Me vio el muchacho? No sé. No será la primera vez que alguien me ve tomar algo y no dicen nada. Es más, normalmente hay mucha más gente, y nadie dice nada. Al ratito seguro se le olvida. Aparte ya está por acabar, seguro ya se va.

...sería como aceptar que la delincuencia y todo le está ganando al gobierno, no pueden aceptarlo...

Otra mordida. No, medio taquito no me va a llenar... pero ya con el sandwich sí. Pinche escuincle, ya no te me quedes viendo, ya vete, ya acabaste, ¿qué esperas? Bueno, ahorita que se distraigan... Le doy un trago al jugo para que se distraiga.

Ya no sabe uno ni a quién creerle, hay quien dice que se venía incendiando desde el aire...

Sí, porque aparte no hay marcas de que se haya venido arrastrando en el suelo, ni que chocara con los edificios...

Lo meto adentro de mi chamarra, abajo de mi brazo izquierdo. Listo. Ahora sólo hay que esperar a que el barboncito se vaya. Se me quedó viendo, pero no creo que diga nada. ¡Ya vete! ¿Qué haces aquí?

... un periódico en España puso "atentado contra el Secretario de Gobernación"...

Bueno pues ya me acabé el taco. Y el jugo. Ya me voy. Tú, escuincle, no viste nada...

Gracias señor...

Me paro, le doy el plato, y adiós.
El escuincle baboso se para enfrente de mí.

¿Ya pagó también el sandwich que lleva ahí?

¡Pinche escuincle chismoso! Ah, pero soy más inteligente que tú, ahorita vas a ver.

Ah, sí... el sándwich. Se me olvidaba...

Me paro enfrente de la charola de los sándwiches, cubriendo todos para que no me vea el chamaco. Sin que él se dé cuenta, agarro otro y se lo enseño al tendero.

Cóbreme este sandwich, por favor.

Jaja, escuincle baboso, no te salió. Seguro piensas que sí se lo estoy pagando, y no te das cuenta de que estoy agarrando otro. Cuido todavía el primero bajo mi brazo, pero con mi chamarra gruesesota no lo ves.

Sí, cómo no, jefecita...

De repente siento que MI sandwich se mueve.

Sí, pero aparte éste que trae en la chamarra...

¡Escuincle cabrón! ¿Me lo estás sacando de bajo el brazo?

Se quejan de que el gobierno es ratero, pero hay que empezar por uno mismo...

¡Ah pero si estarás pendejo! Tú porque eres millonario, con tu trajecito y todo, ¡yo merezco este sándwich gratis! Además no hay punto de comparación entre robar un sándwich y los millones de pesos que se roban ésos, que son ¡dinero del pueblo! Precisamente por eso me robo este sándwich, para recuperar un poquito de lo que me roban esos panistas.
MI sandwich se cae al piso.
Ya valió. ¿Y ahora?

Ay, ya se cayó éste...

Ni modo, dejo éste... ya ni me deja agarrarlo, él lo toma y lo regresa a la charola. Chale, le tuve que pagar el otro. No es que no tuviera dinero, es que... pinche chamaco chismoso, no le hace daño a nadie que me robe un sándwich. ¿Qué hago? ¿Qué hago? Bueno, mejor ya me voy. Al menos tengo mi sandwich. Pero ya me voy, ya me cayeron gordos.

Sí, cómo no, 'se cayó'... vieja ratera...

Escuincle chismoso.

Hasta luego jefa, que le vaya bien.

Me voy, muy enojada. Cruzo la calle. Ay, con los nervios me hice bolas... no, no voy para acá, voy para allá. Camino rápido. Me pierdo de la vista del chismoso de la barba.

3 comentarios:

Ninja Peruano dijo...

Lo que no entiendo es cómo el de los tacos no le dijo nada más.
Qué bueno que dijiste algo, mi querido primo barbón.
Vieja culera. Ya hasta parece china.

Anónimo dijo...

Que tal que la vieja queria un sandwich para darle a su hijo moribundo, y el dinero que uso para pagarlo era el del camion o camiones de regreso a casa?... Eso de vieja ratera me suena a un juicio muy parcial... que no dicen por ahi, "no juzguen q seran juzgados"?

Jvr dijo...

Sí... y al rato va a querer mi cartera para comprarle medicinas a su hijo moribundo.
O tu cartera.
Y al rato va a descubrir que puede unirse a una banda y sacar más dinero secuestrando, aunque su hijo ya se curó.

En dado caso, Don Torta (como me gusta llamarle cariñosamente al señor Luis) es rebuena onda y seguro sí le daría el sandwich si se lo pide para su hijo moribundo. O yo se lo habría invitado. Pero que no nos quiera engañar.

Para ser honesto no se necesita tener dinero.

Y ahora que lo recuerdo, lo de "vieja ratera" no se lo dije, sólo lo pensé. Lo agregué aquí para la narrativa.

(¿Por qué siempre los comentarios que van en mi contra son anónimos?)

Ah, ninja, los señores (realmente son dos, aunque en la historia sólo habla uno) no dijeron nada supongo que porque no se dieron cuenta bien hasta que se le cayó. No lo vieron claro y no querían pensar mal de un cliente. Y cuando la caché como que se quedaron más sorprendidos que ella y no supieron qué decir. Pero después me agradecieron y me contaron que esa señora va muy seguido, siempre cuando hay mucha gente, y pide nomás un taquito y se porta muy sospechosa.