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Allá por donde nace el sol.

Escrito para la revista SONSET de agosto 2010.
Necesitaba ser muy general y breve.



A los japoneses, desde niños, se les inculca fuertemente una serie de valores, entre los que destacan el respeto y el trabajo duro. Para uno como turista esto es maravilloso, ya que en todos los lugares comerciales, turísticos o públicos, te tratarán como rey. Es cierto que el lenguaje es totalmente diferente e incomprensible si no llevas muchos meses estudiándolo; pero si conoces el inglés, no tengas miedo en preguntar. Los tenderos, policías y mucha gente en la calle hará lo imposible por entenderte y guiarte con señas, e incluso es probable que encuentres en la calle a alguien suficientemente amigable como para no sólo usar su celular para averiguar dónde queda tu destino, sino acompañarte para asegurarse de que llegues bien.

Lo interesante de Japón es que tiene algo para todos los gustos. Si te gusta la tecnología y el anime, te encantará perderte entre los callejones de Akihabara, en Tokyo, visitando tiendas de apenas tres metros de fachada, diez de profundidad y 10 pisos de alto atiborrados de videojuegos, figuras decorativas, juguetes y CDs. ¿Prefieres la playa? Visita Kamakura, al sur de Tokyo, o simplemente llénate los pies de arena en la playa artificial de Odaiba, todavía dentro de Tokyo, mientras disfrutas de una cerveza Asahi contemplando el atardecer tras el Rainbow Bridge. Para conocer la arquitectura tradicional japonesa puedes caminar por las callecitas de Kyoto, y disfrutar de sus múltiples puntos turísticos, entre los que se encuentra el famoso Pabellón Dorado (Kinkaku-ji). También puedes ir al majestuoso castillo de Himeji, o maravillarte con el famoso torii (portal) en el mar en Itsukushima. Ya estando por allá en el oeste, una visita obligada es el Museo de la Bomba Atómica en Hiroshima, el cual muchos políticos del mundo deberían visitar para sensibilizarse un poquito. Para aquellas que no pueden vivir sin visitar tiendas de moda, basta con darse una vuelta al barrio de Ginza en Tokyo. El que guste de los deportes extremos puede ir a hacer snowboarding a Nagano o Niigata, o escalar el Monte Fuji. Para los amantes de la naturaleza, el país está lleno de hermosos parques, refugio del caos de las metrópolis, tanto en el mismo Tokyo como en Osaka, Nara, y prácticamente cualquier lugar donde te encuentres, pues los japoneses son muy respetuosos de su entorno.

La gastronomía no podía dejar de ser igual de maravillosa. No sólo hay sushis de cientos de colores, formas y sabores, sino que existen cientos de platillos que los gaijines1 promedio nunca habíamos imaginado: el katsudon y el gyuudon, que son platos de arroz con carne de cerdo y res, respectivamente; el ton-katsu, carne de cerdo empanizada; el okonomiyaki, que literalmente significa “lo que te guste, a la parrilla”, y es una especie de hot-cake de huevo con una mezcla de verduras, más lo que el cliente escoja: camarón, carne, pulpo, etcétera, cocinado a la parrilla en su propia mesa; takoyaki, pequeñas albóndigas de pulpo que se comen más bien como botana principalmente en Osaka; además de los muchos restaurantes de carne donde tú te cocinas cada trozo a tu gusto en la parrilla de tu mesa. La mayoría de los restaurantes presentan fotos o incluso maquetas de sus platillos a la entrada, así que no será tan difícil decidir. Los japoneses además saben reconocer la buena comida extranjera, así que no te extrañes si encuentras más de un delicioso restaurante de comida italiana –me atrevería a decir que a la altura de los originales–, puestos de kebabs hindúes en la calle, y por supuesto las famosas franquicias de hamburguesas norteamericanas, que, a gusto de un servidor, saben cientos de veces mejor que sus equivalentes en México, así que sí, vale la pena aunque sea probarlas si se encuentran por allá.

Para el turista común, Japón es un lugar muy caro. Sin embargo, si tienen la oportunidad de ir, y cierto espíritu aventurero, no lo duden. Tengan en cuenta que un país no se puede conocer en una semana (ni se puede describir en una cuartilla). Osaka es un buen punto de partida. No sólo se la pasarán maravillosamente, sino que tal vez, después de algunos días, descubran que Japón y México tienen más cosas en común de lo que se imaginaban…


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Gaijin 外人 (Pronunciada ‘gaillín’).- Palabra en japonés coloquial para decir “extranjero”. regresar


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Y he aquí unas pequeñas fotos con pies.



Si están en Hermosillo, consigan la revista.