Hoy en la noche, cuando ya esté muy oscuro, toma cualquier aparato pequeño que emita luz. Es importante que no sea demasiado intensa, que no te deslumbre. La mayoría de los celulares funcionan bien. El control del Wii más o menos (si tiene poca pila, la lucesita está parpadeando, entonces no; si tiene mucha pila, tápale con el dedo el cuadrito que está prendido, porque ése te puede deslumbrar un poquito... y fíjate en la luz que se llega a pasar a los otros cuadritos que se supone que están apagados).
Primero, pon tu mano frente a tu cara, y muévela de un lado a otro. Es importante que haya poca luz, o que esté a contraluz por la ventana, y que puedas ver cómo se mueve.
Ahora toma el objeto luminogénico. Muévelo de un lado a otro. Fíjate en el contorno del objeto y tu mano. Fíjate en la pantalla o el foquito. Fíjate bien. Muévelo más rápido.
Si no estoy loco, y los ojos de todos funcionan igual, y las condiciones son iguales, verás que la luz parece moverse un poco antes que el contorno. Como si se saliera del objeto. Al principio será muy raro, y después, si te fijas, verás que ciertamente el movimiento de la luz sigue al movimiento que tú quieres hacer con la mano, y que el objeto y tu mano parecen moverse un instante después. Por un instante parecerá que tu mano está reaccionando más lento de lo que tú le ordenas, y que la luz sí te obedece.
¿Por qué pasa esto? No sé. La conclusión lógica sería que la luz emitida por el celular viaja más rápido que la poca luz que te llega por la ventana. Pero a mí me dijeron que la luz viaja a la velocidad de la luz, y punto. O, ¿sí puede variar su velocidad, según su pureza? Otra razón podría tener que ver algo con la velocidad con la que viaja la señal del ojo al cerebro... pudiera ser que mientras más intensa es la señal, viaja más rápido... pero no creo. ¿O sí?
Pueden llamarme loco si quieren. Pero algún día tendrán curiosidad y lo intentarán.
