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Lluvia y silencio

Te sientas frente al monitor, dispuesto a seguir con el papeleo para la beca. Ya empieza a atardecer. El cielo gris de verano es testigo de una tarde particularmente tranquila, en la que no hay un solo coche pasando; no hay ni una persona hablando sin querer a la ventana; no hay nadie comprando en la tienda.

De un segundo a otro, el aire se cubre de agua. El silencio se cubre de un omnipresente ruido blanco. Curiosamente, hoy nadie en la casa prendió la tele, nadie está haciendo ruido, nadie está escuchando música. La única música que hay es la externa, la producida por esa cortina traslúcida de grosor infinito que todo lo cubre y que llega hasta el suelo creando pliegues por todos lados.

Te asomas por la ventana. Un coche lentamente tratando de burlar al semáforo, un conductor impaciente por llegar a casa. El viento empieza a jugar haciendo olas tridimensionales por todo el espacio. Ruido blanco. Silencio.

Yo siempre solía decir que detestaba la lluvia. Crea tráfico, te hace llegar tarde, te moja, a veces se mete a tu casa sin pedir permiso, a veces te enferma. En las caricaturas no. En las caricaturas, la lluvia trae tranquilidad. Choca contra los toldos de los coches y dibuja pequeñas fuentesitas que brincan, bailan y desaparecen para ceder el lugar a otras. Todo es silencio y ruido blanco.

Hace poco aprendí que mi estado de ánimo no depende de la lluvia o del sol. Tu estado de ánimo depende sólo de ti.

Afuera, el aire está inundado de gotas voladoras. Adentro hay silencio y tranquilidad. El tiempo se detiene por un instante.

Creo que empiezan a gustarme los días lluviosos.

Otros gritos

En el departamento que está dos pisos arriba del mío, vive una pareja de brasileños que se la pasan toodo el tiempo peleándose. De hecho, el miércoles de la semana pasada no me dejaban dormir porque se estuvieron gritoneando mentadas de madre en portugués de 2 a 3 de la mañana. Y dos pisos más abajo se oían sus gritos. Dos pisos más abajo me despertaron sus gritos.

Ayer otra vez me mantuvieron despierto con sus gritos, pero ahora no se estaban peleando; se estaban, digamos... reconciliando. Sólo para que no diga que siempre se pelean. Y lo malo es que hace unos meses me acostumbré a que cuando oigo gritos en la noche, luego luego me paro y voy por las medicinas de mi mamá. Ya que veo todo tranquilo e identifico que los gritos son de otra naturaleza, ya es muy tarde. Estoy fuera de la cama y con el sueño espantado.

Pero algún día cobraré venganza...



Ya estoy empezando a construir mi panel elíptico; interesadas favor de comunicarse por este medio.

Post marca ACME

Hoy, después de poner un comentario en el blog del ninja peruano, sobre cómo hacer interesante un suicidio, estaba a punto de apagar la computadora cuando me llamó la atención el nickname que puso un amigo del messenger (convenientemente colocado en mi monitor auxiliar, cabe mencionar). Es uno de esos "amigos" con el que no hablo mucho... de hecho creo que nada, pero ya saben, de alguna manera uno está pendiente a los nicks a ver si dicen algo chistoso.

Éste decía "www.acmesecuritysystems.com". Me metí esperando ver todo un sistema de seguridad diseñado por el Coyote, lleno de cohetes y cables tensados atravesando el pasillo y paredes que surgen del piso y Súper Pegamento marca Acme. Para mi gran desilusión, el sitio no tenía nada de esto. Es más, seguramente ya le picaron al link de arriba y dijeron, igual que yo, "¿Qué chingados es esto? Qué gran pérdida de tiempo".

Si no lo han hecho, tienen 5 segundos para hacerlo.





Gracias.

Qué gran pérdida de tiempo.

Pero entonces me puse a pensar... ¿qué sería de mi vida si todo fuera como en las caricaturas de la Warner?

No tendría problemas para despertarme temprano. Ya hubiera diseñado todo un sistema en que el despertador (que sería de campanita, no digital) jalaría una cuerda la cual tiraría una bola de boliche que accionaría un sistema de poleas y palancas que pondría mi cama vertical, tirándome a una pequeña alberca con agua fría. La efectividad se incrementaría con el tiempo, puesto que con lo poco que arreglo mi cuarto, a la alberca ya le habrían salido cocodrilos y tiburones, y entonces tendría que salir rápido para no ser despedazado.

Aunque, ¿qué importa ser despedazado, si te puedes volver a unir con Súper Pegamento marca ACME?

El camino al trabajo sería más divertido. No iría en mi coche, sino en una patineta con cohetes. Me pasaría en el trabajo todo el día sentado sin hacer gran cosa, pues sólo consistiría en cuidar a las ovejas de que no se las llevara el Coyote Ralph (nótese que Ralph y Wile E. son dos coyotes distintos... o será su alter ego?), el cual siempre caería a mis garras estúpidamente.

Para bajar a comprar hamburgesas (para los que no lo sepan, hay un puesto de hamburguesas buenísimas en el camellón enfrente de mi casa), podría bajar por mi ventana por una cuerda. O mejor aún, con una caña de pescar jalarlas desde aquí. Con refresco y todo.

Ya sabría perfecto japonés, puesto que en mi primera clase lo único que hubiera hecho sería recibir un cassette de "Aprenda japonés mientras duerme" y en sólo una noche lo habría dominado. Anata no zubon no naka ni, neko ga sanbiki imas. Hontoo.

Ya habría ordenado por correo un "Robot resuelveproblemas" marca ACME que ya habría resuelto mi tesis y en este momento me estaría dando masaje en los pies. Mi cabeza habría crecido a un volumen de "genio" por el simple hecho de tener título de maestría en ingeniería (que en ese caso se llamaría algo así como "Maestría en Ingeniería Nuclear, Física Cuántica, Mecánica de Cohetes, Roboaeronáutica, Electroastronáutica, Megamillanáutica y Nanotecnocibertelecuática. También Se Arreglan Planchas."). Pensándolo bien, no hubiera hecho tesis, hubiera obtenido mi diploma por correo.

Correo que, por cierto, no hubiera tardado más de un minuto.

No tendría que usar pantalones, tan sólo una camisa sería suficiente, y nadie se molestaría.

Podría arreglar todo mi cuarto tan sólo liberando un Tornado Instantáneo marca ACME dentro de él. Eso también haría que los cocodrilos se convirtieran en bolsas y zapatos, los cuales podría vender a la vecina de junto, que estaría buenísima y tendría un esposo chaparro, feo y menso. En la pared de mi cuarto habría un agujerito por el cual la podría espiar.

O, si no lo hubiera, podría dibujarlo con un lápiz y funcionaría igual.

Podría poner un póster de montañas en la pared de mi cuarto y meterme en él.

La misteriosa puerta al final de las escaleras que siguen subiendo a la nada en GNP, llevaría al espacio, o a un salón con fuentes y una gran alberca llena de chicas en bikini. Y al dueño de GNP esperando a que yo entrara para decirme "por ser el primer valiente en subir, ahora tú eres dueño de GNP."

Siempre habría grandes y espectaculares choques (con explosiones y todo) aquí en la esquina donde todos se pasan el alto. Pasaría un barrendero con su escobita a llevarse los escombros de coches.

Y por último, habría una página www.acmesecuritysystems.com donde podría ordenar todo tipo de productos y no sólo me hubiera hecho perder el tiempo.


¿Cómo serían sus vidas si fueran de caricatura?


PD: cuando sea maestro de física, el 75% de los problemas que ponga a mis alumnos serán situaciones donde participen el Coyote y el Correcaminos. 10% serán de Tom y Jerry, 10% de Star Wars, y el 5% restante otros.